Un perro guía es un animal adiestrado para guiar a aquellas personas ciegas o con deficiencia visual grave, también sirve de ayuda a la hora de realizar las tareas del hogar.
Durante el control de los deficientes visuales el perro debe tener capacidad para percatarse de peligros eventuales para el dueño debido a las barreras arquitectónicas, requiriéndose una capacidad bastante alta cuanto inteligencia y nivel de entrenamiento avanzado del animal.

Aunque los perros pueden ser entrenados para esquivar diversos obstaculos, no distinguen los colores como el verde y el rojo por lo que no pueden interpretar un semáforo.

LIN CALEL le ofrece la posibilidad de adquirir un perro guía, teniendo en su haber una capacitación en  este tipo de adiestramiento, habiendo cursado un programa intensivo de mas de 100 horas en ITALIA (PADOVA) donde se aprendieron las técnicas para desarollar este tipo de perro.

Solicitar una entrevista y le responderemos todas sus inquietudes.

Perro guía vs. bastón blanco

Octubre 3, 2008 ·

Desde que recibí mi primera perra guía en 1994 hasta agosto de este año que murió Roger, creo que usé el bastón blanco menos de diez veces. Ahora que he tenido que utilizarlo en lo que entreno con un nuevo perro, valoro aún más el trabajo de estos animales. Para mí es una diferencia como del cielo a la tierra.

El bastón blanco es un signo casi universal que distingue a los ciegos. El principio para su funcionamiento es interesante. Hay que tomarlo de la parte de arriba y ponerlo como en diagonal sobre el piso, de manera que la punta quede más o menos un metro delante de la persona ciega e irlo deslizando hacia ambos lados, como haciendo un pequeño semicírculo. Al ir moviendo el bastón se va tanteando el camino y así es cómo el ciego se da cuenta cuando hay algo delante suyo y que tiene que hacerse hacia uno u otro lado para esquivarlo. Suena simple, pero está lejos de serlo.

Parte de la magia de tener un perro guía es que estos animales evitan y rodean los mismos obstáculos que constituyen indicaciones táctiles para el bastón. Además, los perros guía obviamente ven por dónde se puede pasar… aunque con el bastón sí es posible detectar que hay algo enfrente, no siempre es tan fácil encontrar el mejor camino o la mejor manera de rodearlo.

Con un perro guía definitivamente todo fluye más rápido. Se trata de un trabajo en equipo: la persona ciega tiene que saber a dónde va y cómo llegar a su destino, y el perro sigue las instrucciones de su amo y lo conduce evitándole obstáculos o señalándole escaleras, puertas, sillas, etc. El perro guía se convierte así en los ojos de su amo ciego. Ellos eventualmente sí terminan aprendiéndose los caminos que recorren frecuentemente, pero el ciego siempre debe saber a dónde va y cómo llegar para darle instrucciones precisas al perro. Es importante saber dónde dar vuelta, cuántas cuadras caminar, incluso de qué lado de la calle está el edificio que buscamos. Al llegar a un cruce de calle, el perro se detiene y es la persona ciega quien decide cuándo cruzar, una vez que escucha que el tráfico paralelo ha empezado a avanzar. Es importante cruzar recién que cambia la luz, para tener más tiempo. El trabajo del perro en el cruce consiste en llevar a su amo a la banqueta siguiendo una línea recta, lo cuál a mí me cuesta mucho hacer con el bastón.

Ahora que tengo que recorrer los mismos caminos por los que Roger me guiaba usando el bastón, me doy cuenta de que, a pesar de que llegara a distraerse, su trabajo era realmente excelente. Jamás me imaginé que hubiera tantos obstáculos que ahora yo me topo con el bastón: basureros, masetas, jardineras, árboles, anuncios de calles, bicicletas, hidrantes, bancas, paraderos de autobús, parquímetros, postes, gente, etc. Si bien las banquetas en Toronto son más anchas que muchas en el D.F. usando el bastón me queda claro que en realidad son más angostas de lo que yo pensaba. Ahora entiendo por qué los bancos de nieve cubrían tanto espacio sobre ellas.

Por supuesto la práctica hace al maestro y hay ciegos que son sumamente hábiles con el bastón, mis respetos para ellos. Para alguien como yo, que he tenido la fortuna de tener un perro guía, la transición ha sido muy difícil… como decimos en México, definitivamente no me hallo con el bastón. Afortunadamente sólo es algo temporal, no puedo esperar para tener un nuevo perro.

 

HISTORIA DEL PERRO-GUÍA
A la hora de establecer los orígenes del adiestramiento del perro-guía tenemos que remontarnos a 1827, en Austria, donde Leopold Chimani escribió un libro que incluía la historia de Joseph Resinguer, nacido en 1775, ciego desde los 17 años, que había adiestrado sus tres perros.

Johann Wilkelm Kleim, en Viena en 1819, escribió un libro para enseñar a los ciegos las técnicas de adiestramiento de los perros-guía, perfeccionando las técnicas de Reisinger, hacía referencia a “…un arnés rígido y previamente adiestrado, con gran esmero, por una persona vidente”. (Coon, 1959, pag 45).
Este proyecto permaneció durante mucho tiempo en el olvido de la comunidad internacional.

En 1845, el alemán Jacob Birrer publicó un libro describiendo las técnicas que utilizó para adiestrar perros-guías. Los principios básicos de adiestramiento utilizados en aquella época se han ido perfeccionando hasta nuestros días.

Fue casi cien años más tarde cuando comenzó el movimiento de perros-guías, tal y como lo conocemos en la actualidad. El creciente número de soldados alemanes que resultaron ciegos durante la contienda en la Primera Guerra Mundial, inspiraron al Dr Gerhard Stalling a abrir la primera escuela del mundo dedicada al adiestramiento de perros-guías para ciegos.

La escuela abrió sus puertas en 1916 en Oldenburg, Alemania. Comenzó a nivel experimental para atender las necesidades de la gran cantidad de militares que durante la guerra habían quedado ciegos. Viendo que los resultados eran excelentes, pronto se abrieron otras tres escuelas en Alemania, Württemberg, Potsdam y Munich en las cuales ya se entrenaban perros a ciegos civiles.

En esta primer etapa de adiestramiento de los perros-guías se utilizaba el “pastor alemán”, raza muy popular y que estaba dando excelentes resultados en todas las facetas de adiestramiento (rescates, patrullas, búsqueda etc…).

El trabajo realizado en Alemania tenía muy poco eco internacionalmente hasta que diez años más tarde, en 1927, Dorothy Eutis, una ciudadana americana que trabajaba en Suiza como adiestradora de prestigio en la sección de perros de rescate de la Cruz Roja, oyó de la existencia de la escuela alemana. La Sra. Eutis y su marido George, eran criadores de perros, su criadero «Fortunata Fields» estaba en Vevey, Suiza. La Sra. Eustis visitó el centro de adiestramiento Alemán para estudiar sus técnicas. En 1927 el periódico estadounidense “The Saturday Evening Post” solicitó a la Sra. Eutis un artículo sobre sus perros, la cría etc…, pero ella decidió no hacerlo para guardar sus secretos de cría. A cambio, escribió un artículo sobre los perros-guía, las escuelas de adiestramiento en Alemania, y sobre la importancia del perro-guía en este país.

El artículo cautivo a Morris Frank, un joven americano ciego. El Sr, Frank escribió a la Sra. Eustis, proponiéndole que adiestrara un perro para él. La Sra. Esutis aceptó el reto bajo al condición de que el joven Morris se desplazase a Suiza para participar en el adiestramiento.

En 1928 Morris viajó a «Fortunata Fields» a recoger el perro que los instructores Jack Humphrey y George Eutis habían adiestrado para él. Durante el adiestramiento, Morris y Dorothy decidieron abrir una escuela en EEUU: «The Seing Eye», situada en un principio en Nashville (Tennesse) y posteriormente en Morristown, (New Jersey), donde bajo el mismo techo se albergaba la administración, el adiestramiento y la residencia de las personas ciegas.

En 1929 el centro de adiestramiento «L´Oeil Qui Voit» abrió sus puertas en Laussane (Suiza). En un principio los perros eran criados en «Fortunata Fields», pero a partir de 1934 se comenzó con la cría en el mismo centro. Los instructores eran suizos, italianos, franceses e ingleses y algunos de ellos fueron a trabajar a otros países en Europa y a los Estados Unidos.

EXPERIENCIAS INTERNACIONALES
Hoy en día existen escuelas en la práctica totalidad de los países desarrollados. En los EEUU hay más de 11 escuelas, en Francia 10, en el Reino Unido la GDBA tiene más de 14 centros en todo el país, en Alemania 5, en Australia 2, Corea, en Japón 5, en Nueva Zelanda 1, en la República Checa, en Sudáfrica 1, en Italia 3, Irlanda 1, en Polonia 2, en Bélgica 2, Holanda, Canadá 2, Noruega 2, Suiza, en Israel 2, en Rusia y países del este existen varias escuelas y en España, disponemos de la Fundación Once del Perro Guía (FOPG).

Un gran número de estas escuelas están agrupadas en las Federaciones de los respectivos países y en la FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE ESCUELAS DE PERROS-GUÍA con sede en las oficinas centrales de la GDBA. En la actualidad hay unas 35 escuelas de todo el mundo asociadas en esta Federación.

La observación del panorama internacional nos muestra, que la existencia de los centros de adiestramiento de perros-guía son un signo de desarrollo económico y social. Los centros de adiestramiento de perros-guías pueden ser considerados como indicadores del grado de desarrollo de los servicios de protección social.

La diferentes formas jurídicas de las escuelas, en estos países, van desde Fundaciones u organizaciones benéficas que aceptan donaciones de empresas, del público en general y de los solicitantes de perro, a otras que obtienen financiación de los respectivos Gobiernos a través de Ministerios de Asuntos Sociales o de los seguros sanitarios. Algunas escuelas pertenecen o están financiadas por organizaciones filantrópicas de carácter internacional (Club de los Leones principalmente).